Imagina esta escena: llegas a casa después de un largo día y tu perro te recibe moviendo la cola como un ventilador descontrolado. “¡Está feliz de verme!”, piensas. Pero, ¿y si en realidad solo está emocionado porque le toca la cena?
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Un nuevo estudio sugiere que los humanos somos bastante malos interpretando las emociones de nuestros perros y que muchas veces estamos viendo lo que queremos ver en lugar de lo que realmente sienten.
La ciencia detrás del malentendido
Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona descubrieron que las personas tienden a juzgar el estado emocional de un perro basándose más en el contexto que en el comportamiento del animal.
Es decir, si un perro está con la lengua afuera en un parque, lo vemos como un signo de felicidad, pero si hace lo mismo en el veterinario, pensamos que está aterrorizado. ¿El problema? Que no nos fijamos en las señales reales de nuestro amigo peludo.
Para probar esto, los científicos mostraron videos de perros a 900 participantes. Algunos clips mostraban a los perros en diferentes situaciones con contexto (como jugando o reaccionando a una aspiradora), mientras que otros solo mostraban al perro sobre un fondo blanco.
¿El resultado? Sin el contexto, la gente tuvo problemas para determinar si el perro estaba feliz o asustado.
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Y cuando el contexto se cambiaba artificialmente (por ejemplo, poniendo un perro feliz en un escenario que parecía negativo), la gente ajustaba su percepción según el entorno en lugar de la reacción real del animal.

¿Humanizando a los perros?
El estudio también encontró que los humanos tendemos a asignar emociones humanas a los perros, diciendo cosas como “se siente traicionado” o “está emocionado por salir”.
En realidad, los perros no piensan en términos tan complejos. Si ven una correa, saben que es hora de pasear, pero no están reflexionando filosóficamente sobre el significado de la caminata.
¿Cómo entender mejor a tu perro?
Entonces, ¿cómo podemos mejorar nuestra comunicación con nuestros perros? Primero, debemos reconocer que no somos tan buenos leyéndolos como creemos.
En lugar de asumir que sabemos exactamente lo que sienten, podríamos aprender más sobre su lenguaje corporal real.
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Y la próxima vez que tu perro te mire con esos ojos gigantes y brillantes, pregúntate: ¿realmente está emocionado de verte o solo quiere un bocadillo?